Opinión Personal

Ha sido una visita muy interesante, ligera y bonita. Tener la posibilidad de ver e incluso tocar un pedazo de historia ha sido un gran privilegio y de suma importancia para ser consciente del bagaje cultural del ser humano. Teniendo en cuenta que el clero fue el estamento encargado de la educación y por tanto de la cultura hasta el final del Antiguo Régimen, archivos como este nos acercan la posibilidad de conocer cómo se transmitía y almacenaba. En mi opinión es una pena que esta visita no sea accesible a todo ciudadano ya que conocer nuestra cultura y por tanto nuestra historia, nos hace ser más conscientes de quienes somos.
Aprendizaje y aportación

Para empezar, esta visita me ha aportado un mayor conocimiento de los fondos culturales con los que cuenta la ciudad de Zaragoza. Además de visualizar un archivo y sus métodos de clasificación, una cosa que me ha parecido muy curiosa y de la que no había sido consciente hasta la visita, es de los diferentes métodos de datación con los que cuentan los documentos que alberga el archivo y del consiguiente trabajo que supone clasificarlos. Muy curiosa me ha parecido también la forma de encuadernar y los diferentes métodos que se utilizaban para hacer lo que hoy en día llamaríamos maquetar: los puntos en el margen para escribir recto, los espacios que el escritor debía dejar para el decorador, la forma de poner la piel en los pergaminos (piel con piel y pelo con pelo), las medias portadas de madera según la importancia del libro, los diferentes sellos utilizados y la plica (doblez que se hacía en la parte de abajo del documento para reforzarlo y que no se rajara con el sello), las notas a pie de página que rodeaban y ocupaban más que el cuerpo del texto,... Señalar, también, la inmensa tipología de documentos que existen o que han existido dentro de una institución como es la Iglesia Católica. Y por último, me ha gustado aprender como curiosidad, la historia de las dos catedrales de Zaragoza, la disputa para finalmente convertir ambas en catedrales, así como las curiosidades sobre su construcción.
Julia Peromarta
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